Estas sedienta de mí,
me seduces,
a la cama me tiras y haces conmigo el amor,
o mejor dicho me follas,
y cuando termino,
me atas las manos a la cama con esposas,
cojes un cuchillo bastante afiladillo,
con las puntas y los bordes muy cortantes,
lo repasas suavemente por mi rostro.
Con una expresión de vil desprecio,
me rajas las venas de las muñecas,
sonríes al instante, te bebes mi sangre,
yo aterrorizado con una sensación de impotencia,
sin saber que hacer, ni poder hacer nada,
me doy cuenta que de nada sirve chillar,
así que me lo tomo con calma.
Mientras tu me rosas otra vez con tu cuchillo bien afilado,
vuelves a rajarme las muñecas, las manos,
asta el cuello, me cortas la vena yugular,
yo con mirada sufrida y tu sonriéndome con cara de sarcasmo,
yo desangrándome, la cama manchada de sangre.
Por ultimo haces tu golpe final, me clavas el cuchillo en mi corazón,
y yo muerto te sonrío y te susurro en bajito '' yo te ame,
muchas gracias por darme una muerte digna de placer,
de todos modos esta vida siempre la deteste, siempre fui un pecador. ''
Y al morir yo te clavas el cuchillo en lo profundo de tu barriga,
y susurras '' boy a acompañarte mi amor al abismo del infierno. ''
Y caes muerta junto a mi cadáver en nuestro lecho de sangre.
El último hombre: Seabury Quinn
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El último hombre (The last man) es un relato de fantasmas del escritor
norteamericano Seabury Quinn, publicado en 1950.
Bastante diferente a otras histori...
Hace 23 horas








